11 oct. 2011

De Jaime Sabines Gutiérrez

LA LUNA
La luna se puede tomar a cucharadas
o como una cápsula cada dos horas.
Es buena como hipnótico y sedante
y también alivia
a los que se han intoxicado de filosofía.
Un pedazo de luna en el bolsillo
es mejor amuleto que la pata de conejo:
sirve para encontrar a quien se ama,
para ser rico sin que lo sepa nadie
y para alejar a los médicos y las clínicas.
Se puede dar de postre a los niños
cuando no se han dormido,
y unas gotas de luna en los ojos de los ancianos
ayudan a bien morir.
Pon una hoja tierna de la luna
debajo de tu almohada
y mirarás lo que quieras ver.
Lleva siempre un frasquito del aire de la luna
para cuando te ahogues,
y dale la llave de la luna
a los presos y a los desencantados.
Para los condenados a muerte
y para los condenados a vida
no hay mejor estimulante que la luna
en dosis precisas y controladas.

5 comentarios:

  1. Cómo me gusta el Sabines! Gracias por este regalazo.

    besos lunares.

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  2. ...y también alivia

    a los que se han intoxicado de filosofía.


    Opino como Morgana.¡Regalazo!.

    No conocía a Sabines.

    Gracias por traerlo.

    Besos,claro!

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  3. Precioso poema el que hoy nos traes.
    Aprovecho para presentarte nuestro blog Leo y comento
    en el que hace unos día publiqué otra poesía de Jaime Sabines
    Un saludo

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  4. No puede ser...es mi poema preferido...oh, me he emocionado...
    Glora, vengo con blog nuevo, te lo digo por si te apetece.
    Besos y gracias...menuda sorpresa, La luna...
    :)

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