4 mar. 2009

A veces me pasa...

A veces me pasa que tengo necesidad de escribir pero nada que decir. Es una sensación tan, tan extraña... no consigo explicarla... por eso, hoy, me he dicho: "vas a escribir lo que dice en la página 19 (otra vez, el 19) de aquel libro naranja". Me levanto, abro la librería, abro el libro y, ésto es lo que leo:

Miguel Ángel tardó cuatro años y medio en pintar el techo de la Capilla Sixtina. Yacía boca arriba día tras día, pintando en el yeso freso, creando una obra de arte, a pesar del hecho de que no le gustaba especialmente pintar. Su verdadera pasión era esculpir. De nuevo tuvo que recurrir a la implacable disciplina para realizar algunas de las obras de arte que hoy conocemos de él. Su estatua de David y su Piedad son sólo dos ejemplos fascinantes y fantásticos del talento artístico y también de la autodisciplina. Esculpir una roca es en sí lento. A pesar de su talento, si no hubiera tenido resistencia y la autodisciplina necesarios para saber utilizarlo, sus monumentales trabajos no habrían visto nunca la luz del día.


Y ahora me voy corriendo, me esperan un montón de tareas (que no me apasionan en absoluto).


9 comentarios:

  1. A veces nos pasa a todos. No siempre están las musas cerca de nosotros pero, como decía Picasso, es mejor que si aparecen me encuentren trabajando.

    Desde luego, parece que el texto está escogido a propósito. Precisamente, Miguel Ángel decía que la escultura estaba ya hecha dentro del bloque de mármol y él lo único que debía hacer era quitar el sobrante.

    Para no tener nada que decir has dicho bastante.

    Un abrazo

    PS: Simple curiosidad, ¿por qué el 19?

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  2. ¿como a Miguel Angel?? jajaja a ver si a ti también te sale una Capilla Sixtina...

    Yo estoy igual que tú: con muchas ganas de escribir pero que nada me sale que decir. Uffff!

    Igual te imito y copio yo también lo más interesante de la página 19 del libro más naranja que tenga...

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  3. Noray: porque el número 19 me persigue desde hace tiempo... a las 19:19 horas, 19 grados... 19,19 € es la cuenta del supermeercado y cosas como esas...

    Morgana: sí cariño, hazlo (me acordé de ti, de cuando habrías el diccionario y escribías la primera palabra que leías)

    Besos para los dos.

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  4. Jajajaja, Glora, me encantan estas ocupaciones que salen del alma y nos sirven para absolutamente nada.

    Sobre la necesidad de escribir, a mi también me pasa. Yo tengo la costumbre de escribir unas cuantas páginas nada más levantarme, pero aún así, a lo largo del día me entran ganas de coger el cuaderno y escribir algo más, sólo por el placer físico de escribir, sin nada en mente. Tengo, de hecho, un cuaderno en el que escribo sólo cuando no tengo nada que decir. Va a a basura en cuanto se acaban las hojas, porque no hay nada interesante en él, ni siquiera acabo las frases muchas veces.

    Un beso

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  5. Es lo que tiene la vida. Hacer lo que no nos gusta para poder hacer lo que deseamos.

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  6. eso es que te va a salir una obra de arte en cualquier momento, algo que está luchando por salir y aún no encuentra el resquicio, qué guapo que apetezca escribir.

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  7. pues a mi me apetece continuamente y no tengo tiempo de colgar mis posts al ritmo que lo hacía, ni de leeros... es bastante frustrante, ultimamente voy escribiendo en mi cabeza, en el coche, en la ducha... que bueno seguirte

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  8. Bueno, a mí no me suele pasar, ya que nunca tengo nada que decir.

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  9. qué buena estrategia. sólo hay que tener libros de colores y pensar un número.
    un libro estupendo, con muchas motivaciones para escribir: El placer de escribir, de Natalie Goldberg.

    Me gusta tu blog.

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