8 feb. 2009

Así están las cosas.

No puedo seguir corrigiendo porque estoy muy cabreada. Y si lo hago, los "mal", los "negativos" y los "ceros" vuelan.
El enfado es con mi hijo adolescente, que seguramente será tan egoísta como los demás, o al menos, eso espero. El muchacho en cuestión se ha pasado la mañana del domingo jugando a la "equixboxtressesenta" y yo le he dejado con la condición de que sobre las tres de la tarde parara, y se estudiara el listado de verbos irregulares. Ha empezado a hacerlo justo en el momento en el que yo me disponía a hacer la siesta.
El cabreo es porque el muy capullo no entiende que merezco un respeto y que no tiene porqué despertarme no una, sino dos veces, para que le pregunte.
Lógicamente me he enfadado mucho con él y le he arrestado. Ahora dice que no puede estudiar porque le he desmotivado... también me ha dicho otra cosa muuy fuuerte que no quiero escribir aquí...

(¡¡Qué jodidamente difícil es ser madre y cómo entiendo desde que lo soy a las que los tiran por las ventanas!!).

¡¡Paciencia, Glora, paciencia!!

5 comentarios:

  1. jajajajjaaaaaaa, tíralo, tíralo, jajajajaaaaaaaa (con perdón)

    ResponderEliminar
  2. Ten cuidado, que con esa edad igual te tira él a ti!!!
    Por cierto, si me envías tu email te remito el patrón en pdf de la bufanda. Es muy fácil de hacer, ya lo verás... ;))

    ResponderEliminar
  3. ¡Ah, la bendita adolescencia! Paciencia, paciencia. Y valor, mucho valor. ¿Qué más puedo decirte, no siendo, yo, madre?

    ResponderEliminar
  4. Jajaja...Respira profundamente, respira...
    Quizás por eso nos estemos pensando tanto el ser papis... Es fantástico, maravilloso, un sentimiento incomparable, pero el miedo puede más...
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  5. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar