12 ene. 2009

Mentiras piadosas, ¿quién engañó a quien?, ¿quién se ilusionó más?, ¿quién es más mayor?, ¿quién quiere más a quién?...


... es la primera vez que se me ocurren tantos títulos para un post, que no sé por cuál decidirme.


Les cuento:


El Ayuntamiento de Santa Lucía tiene, desde hace ya algunos años, una emisora de radio llamada Radio Tagoror. En dicha emisora, por la mañana temprano, a la hora en la que las, casi siempre, madres, llevamos a la chiquillería al colegio, ponen un programa infantil-educativo en el que participan el presentador Marcos V. (no es momento de hablar de los atributos de este hombre… que si no…) y un duende simpatiquísimo llamado Tagorín. Mi hijo P. y yo siempre lo oíamos.


El día en el que P. cumplía sus cinco años, yo tenía un interés especial en escuchar el programa porque “intuía” que aquel día Marcos y Tagorín dirían algo especial por ser el día que era. Salí de mi casa más pronto que de costumbre para llegar al colegio y escuchar con el coche ya aparcado, quería poder mirar la cara de mi hijo cuando aquella “cosa especial” saliera de la radio, y entonces ocurrió. Yo miraba a P. con la boca abierta y él me miraba a mí con los ojos como platos: Tagorín acababa de desear un muy feliz cumpleaños a un chiquillo llamado Pablo, rubio él, muy listo, que conocía y era amigo de todos los dinosaurios habidos y por haber aunque sólo tenía cinco años.


Aquellos días, cuando el niño estaba delante, le contaba a los familiares y amigos que el duende más famoso de todo el sureste de Gran Canaria había felicitado a mi hijo y que no tenía ni idea de cómo se había enterado… y bla bla bla, bla bla bla..., pero pronto olvidamos…


Pablo tiene ya trece años.
Esta mañana cuando lo alcanzaba a su instituto, haciendo zapping radiofónico, hemos dado por casualidad con el mismo programa. Le he mirado y me ha sonreído socarronamente. Acto seguido le he preguntado que desde cuando lo sabe.
-Aquel día me lo creí, y al otro también, pero después empecé a pensar que era del todo imposible que aquellos dos, y encima uno de ellos decía ser un duende, supieran tantas cosas de mí. Tenías que haber sido tú.
-¿Y por qué no me lo dijiste? –le pregunté.
-¿Para qué? -me contestó- ¿Para quitarte la ilusión?



10 comentarios:

  1. Y un día, de repente, sin saber muy bien cómos ni porqués... crecen...

    ResponderEliminar
  2. Qué bonito, me encantaría haber tenido una madre como tú, cuánto cariño irradia todo el post, me he emocionado.

    ResponderEliminar
  3. Precioso.
    Sólo hay que usar la imaginación para dar el regalo de cumpleaños mejor del mundo.

    Un beso

    ResponderEliminar
  4. jajajaja sip, amiga mía, a los cinco años se sabe todo, todito de la vida!!

    Besos

    ResponderEliminar
  5. Bendita ilusi´´on que nos hace ser un poco mas inocentes sobre todo a los adultos,jajajaj.Un abrazo

    ResponderEliminar
  6. ay madreee, a veces me siento un poco mal con tanta mentira de los reyes, de papa noel, del ratoncito perez, de todas estas cosas pero luego la veo llenarse la boca diciendo: "los reyes los SABEN TOOODDOOO" (y veo lo bien que me funciona la amenaza de "llamar al movil" de baltasar, jejejeje) que digo, bueeeno, pues ciuando se acabe la magia seguro que la echo de menos...

    ResponderEliminar
  7. ja, ja, ja... muy bueno. Te quedarías de piedra.

    ResponderEliminar
  8. Si es que los críos se la saben todas.

    ResponderEliminar
  9. sois tal para cual... dos sentimentales!!!

    precioso post, Glora. Entrañable.

    abrazos salinos para toda la family, Mari incluida, claro!

    ResponderEliminar
  10. A mí me parece precioso el detalle de tu hijo. Una personilla tan pequeña que es capaz de creerse una ilusión, descubrir la verdad y dejarte a tí con esa ilusión durante años. Eso es amor de hijo.me he emocionado porque el dia de Reyes yo preparé algo similar para mi sobrino, él es demasiado pequeño para poder ver la verdad pero ver su carita aquel día no se paga con nada.

    ResponderEliminar