17 dic. 2008

Reflexiones. Sin comas. Con puntos.

Esta semana escucho de camino al trabajo la música de la película "El diario de Bridget Jones". Algunas mañanas ha salido la canción que canto siempre a grito pelado en un inglés que no es inglés ni es español ni es nada. Pero la canto. Y después de hacerlo me quedo más a gusto que un pato. Otras mañanas durante todo el camino voy tomando consciencia de "cosas". Hoy por ejemplo tomé consciencia de la importancia de creer de verdad en las personas. En concreto de creer en el alumnado. Creer en que ellas y ellos pueden lograrlo y darme cuenta de que buena parte de su éxito es el que yo lo crea. Tomé consciencia también de que todo el tiempo no soy una buena profesora. Es demasiado esfuerzo motivo por el que en algunas horas me dedico a "enseñar" sólo a los que no necesitan realmente mi ayuda para aprender. Me pregunto cuántas "cosas" más me quedan por aprender a mí. A veces sentimos algo y creemos no estar preparadas para sentirlo. Por eso nos negamos a hacer caso a esos sentimientos. Hasta que las acciones que llevamos a cabo nos delatan. Pero de esto escribiré más tarde. Ahora tengo cita con la dentista. Muchos besos.

8 comentarios:

  1. Glora, comparto cien por cien esas consciencias. La de no ser buena profesora siempre es algo que me ronda en la mente muchos días y lo de que mi alumnado puede hacer mucho y muy bien es un convencimiento y eso les llega. Las espectativas tienden a cumplirse, por eso si esperamos de alguien que tenga un 3, cuando tiene un 2 ya le parece bastante, pero si espero que tenga un 9, se esforzará por tener al menos un 8, es matemático.

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  2. fash! pues no nos queda por aprender ni nada!!

    La chiquillería son los que enseñan, nosotras no sabemos ná de ná.

    Y sí, la imagen o creencia del otro/a que devuelvo es la que recibo; matemático, como dice la Marcela. La mayor prueba científica la tengo en mi alumnillo Raúl M. un invisibilizado por cuestiones motrices; oye, fue darle un sitio en el grupo y mostrarle fe ciega (a él mismo y a su madre) y ya lo tengo por ahí, haciendo trastadas de niño grande. Es irrefutable.

    Sentimos lo que sentimos... Yo, querida Glora, ya no me quito nada, mi'hija. Y a fuerza de no quitarme nada, lo que es, se queda, y lo que no, pasa.

    Besos fuertes!!! que me alegro mucho de que tu ausencia no fuera larga

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  3. A eso que sientes otros lo llamaron "efecto Pygmalion". Pero suena mejor desde tus letras...
    Un abrazo y ánimo. Aún nos queda tanto por aprender!!

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  4. Pensar sobre nuestro cometido y autocriticarnos es algo muy necesario.
    (aunque yo, sin conocerte, dude de que tu no seas una buena profesora.Tus palabras no engañan)

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  5. qué bonita, qé linda, tu conciencia... y que laro y alto habla... está bien escucharla, yo a la mia inetnto a veces acallearla, por cansancio pero no debo, se que no debo... qué razón tienes en lo que dices!!

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  6. ¡Ah, la consciencia, cuán necesaria es, en nuestra profesión! Imagino que en todas, claro, pero en la nuestra, tan dada a anclarse en el pasado y a echar balones fuera, tan necesaria como en otras, por lo menos.
    Mira, el solo hecho de que te plantees si eres buena profesional, o no, ya es un pedazo de síntoma de que sí lo eres.
    Creer en nuestro alumnado, y hacérselo saber, supone las dos terceras partes de su éxito académico y personal. ¿Has leído "Mal de escuela", de Pennac. Pues, regálatelo para estas vacaciones y luego me cuentas.
    De todas formas, sobre el "Efecto Pigmalion" hay ríos de tinta. Y hasta concienzudos estudios, con sus estadísticas y todo.
    Para mí, lo más significativo de confiar en los demás es que, para poder hacerlo, antes debemos confiar en nosotras mismas.

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  7. Pues yo he dejado de creer en las personas. Ando decepcionada con ello.

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