11 mar. 2008

Relax

17:30 de la tarde. Llego puntual a la cita mensual con el masajista.
Hola, cómo estás, pregunta. Cansada -digo- vengo del trabajo, acabo de terminar... allí desde las ocho, así que imagina...
No digo nada más, me dejo sólo la braguita y me tiendo boca abajo en la camilla. Él pone música suave, no hay luz artificial en la habitación, tan sólo la claridad que se escapa de las cortinas corridas. Siento sus manos grandes un poco frías recorriendo poco a poco mi espalda.
¿Te cuesta relajarte?, pregunta. Sí, sí... le digo.
Con casi ternura, sin tirones, me recoge los pelos con una pinza. Lentamente masajea mi cuello, los hombros, los brazos.
Poco más tarde intento cerrar la boca -que se ha abierto sola- pero no puedo evitar que se me caigan unas babas...
Mis manos apoyadas en la camilla, le tocan ligeramente. Mentalmente abro los símbolos de Reiki y pienso las palabras mágicas, le rozo, respiro profundamente... mi espalda es suya, me abandono, he dejado atrás las sesiones de evaluación, y el que hoy apenas he comido... el mundo se ha reducido a esta camilla, a sus nudillos, a su respiración y mis suspiros...
Como las otras veces, espera inteligente a ese momento de entrega de mi cuerpo para bajarme las bragas en un seguro y rápido movimiento. Mis glúteos al principio hacen intención de contraerse pero dos segundos más tarde también son suyos...

Si hubiera habido público, le habrían aplaudido al terminar: se ha inclinado por encima de mí sin apenas rozarme, de mis muslos ha cogido dos de las cuatro puntas de la toalla y ha ido arrastrándola despacito a lo largo de mi cuerpo en dirección a mi cabeza hasta dejarme desnuda. Después me ha vuelto a cubrir con ella y sin decir ni pío ha salido de la habitación. Cuando ha vuelto ya estaba vestida...

Considero que ese instante, de una hora exacta, no es pago con dinero, pero le extiendo un billete grande. Él se cobra lo de siempre. Gracias, gracias, muchísimas gracias, le digo. No, -dice él- muchísimas gracias a ti...

9 comentarios:

  1. Si no fuera porque me regalo una horita como esta tuya cada semana, tendría que ponerme verde de envidia.
    ¡Ánimo, Glora, que ya queda nada para las vacaciones!

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  2. Pues yo no me regalo masajes, pero después de leer el tuyo, voy mañana mismoooo. Qué sensualidad, Glora, si es que me apetecía que e´l no se retirara de la habitación, mujer.

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  3. Uffffff! voy necesitando uno. Qué digo uno? más de uno, dos o tres,
    miles!

    ánimo, sólo quedan dos días. Besos y ven prontito...

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  4. Qué guapo el blog, me sorprendieron esas frutas tan hermosas, enhorabuena por el cambio, glora.

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  5. waoooooo!! jajajajaja ese limón, ese pimiento, esa fresa... jajaaja joder! sí que te dejó bien el masajito, eh??

    jajajaja más besos preciosa!!! ya no nos queda nada para descansar!!!

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  6. Gracias chiquillas!
    El masaje me dejó genial... pero ya se encargó mi equipo directivo al día siguiente de quitarme el gusto del cuerpo...
    Sí, menos mal que falta poco para descansar unos días!
    Abrazos para las tres!

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  7. uf, ¡yo no soporto los masajes! jajajajaja me ponen nerviosísima, qué rara soy, eh?=

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  8. uf, ¡yo no soporto los masajes! jajajajaja me ponen nerviosísima, qué rara soy, eh?=

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  9. Mmmm... no me habría importado uno de esos hoy. Ayer me quedé dormida mientras iba en el coche y tengo el cuello que da penita. Hoy en el trabajo, un compañero ha intentado revitalizarlo un poco, con un masaje de esos sentada en la silla del ordenador, algo consiguió, el pobre, pero claro, no vamos a comparar...

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