7 ene. 2008

Vuelta a la normalidad...

Pasé la mañana escuchando a los niños de San Ildefonso y esperando a que Sofía llamara para decirme que nos había tocado la lotería. Pero no lo hizo.

Sofía es la típica compañera de trabajo que mantiene informado a todo el personal: si hay alerta naranja, ella es la que llama para decir que no hay clases; si se acaba el plazo para presentar un proyecto, nos lo hace saber; si se publica una nueva Orden que nos afecta directa o indirectamente, nos avisa; si no queda dinero en la vaca para comprar el café que tomamos en los recreos... ahí está Sofía, siempre informando...

Así que, cuando no llamó para comunicarme que éramos ricas... y que ya podía comprarme el barco antimareos... y contratar a un masajista... y a un cocinero... y a un profesor particular... entonces, cuando no llamó, entendí que no quedaba más remedio que volver el día ocho a trabajar.

Por eso, dentro de un rato, -a ver si me llegan las ganas para no hacer un esfuerzo sin necesidad-, abriré la maleta, echaré un vistazo a la agenda, prepararé clases, sacaré la ropa del armario, la pondré encima del sillón, limpiaré los zapatos, haré el almuerzo de mañana, iré antes a la cama, pondré el despertador... y, a las 06:30, cuando suene... volveré ¿por qué no?, a la estupenda y maravillosa normalidad...

5 comentarios:

  1. yeyo gil7/1/08 21:17

    ¡Feliz vuelta a la normalidad!
    Será un placer leer las historias que te ocurren...Esas sensaciones de Glora. Un beso...

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  2. Ayyy, Glora, en la parte de elegir la ropa para ponerla en la silla estoy ahora y me dije: date una vuelta a ver a glora, que seguro que te invita a un cafetín nocturno antes de acostarse tempranito. Y aquí estoy, en tu blog con mi café virtual y con la misma sensación de vuelta a la maravillosa normalidad.

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  3. a veces la normalidad se agradece... ¡yo estaba deseando que terminase la navidad para volver a mi rutina!

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  4. ¡Ayyyyyyyyyyyyy! ¡Qué bien se vive sin trabajar, leches!
    Y cuánto cuesta volver a coger el ritmo.
    En fin, feliz regreso a la bendita normalidad.

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  5. ¡¡¡Viva la normalidad!!! (Pero que la normalidad sea otra, ejem).

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