12 nov. 2007

Para comer...

Esta mañana de camino al trabajo he visto otra vez a la mujer delgada, morena y llena de arrugas que, con un balde y una caña de pescar, se dirige caminando al muelle nuevo de Arinaga. No sé si lo hace por vocación gusto o necesidad…
De repente me he acordado de la abuelita marroquí que veía el año pasado cruzando peligrosamente la circunvalación. La abuelita se adentraba muy seria en una zona verde en la que se mezclan la basura y las palmeras, muy cerca de la autopista que lleva a la Playa del Inglés. Poco más tarde salía de la zona portando un buen manojo de rábanos, o algo parecido.
Después usaba el brazo florecido para hacer señas a los conductores para que aminoraran la marcha y sonriendo volvía a cruzar…

4 comentarios:

  1. que chocantes son esas imágenes, verdad?? Personas que se buscan la vida en medio del tráfico...

    No, algo va mal en esta sociedad del bienestar. O no es sociedad o no es bienestar.

    Esta mañana me levanté con éste otro pensamiento que viene al hilo del tuyo: este mar en el que yo me baño es el mismo mar donde han muerto y mueren a diario decenas de personas. Terrible.

    Un abrazo solidario.

    Y un besazo, claro.

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  2. esta sociedad tiene muchas caras y muchas de esas caras están ocultas, por eso es tan importante fijarnos en las personas, porque al verlas las reconocemos y al reconocerlas las hacemos presentes. Qué bonito el post.

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  3. Me ha encantado la imagen de la abuelita marroquí, ajena a todo lo que no sea procurarse el sustento, pasando en quinta de la autopista, de la velocidad, de las falsas prisas a las que nos sometemos quienes no tenemos otros pitos que tocar... Lección de vida.
    Gracias, Glora, no sabes cómo me ha venido leer este post, hoy, que he cogido la mañana libre, y pensaba desperdiciarla a prisa limpia.

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  4. El mundo de las abuelitas, sería un libro lleno de ternura, seguro.

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