19 oct. 2007

Certifico: mis células no han olvidado...

Han pasado tres meses ... nuevamente, vienes a casa a recoger un aviso de correos.
Esta vez no me he alegrado de que tengas una multa, sin embargo me he quitado los zapatos porque sé cuanto te gusta ver mis uñas pintadas.
Quedamos y has venido. No ha habido abrazos ni roce de labios. Sólo dos besos, ocho, si sumamos los tuyos, los míos, y los de la despedida.
Te he invitado a cortado y tarta de queso con arándanos. Cruzamos miradas cómplices y risas, porque a eso, tampoco puedes decir no.
Me has pedido algunas películas que son tuyas y he aprovechado para dejarte también los discos y los calzoncillos que te habías dejado en una esquina del cajón de mis bragas.
Para ir a buscarlos, he hecho el camino hasta mi habitación, por el pasillo, a cámara lenta, dándote la espalda. Me he sentido como desnuda. Tenía miedo de darme la vuelta y pillarte mirando, por eso no lo hice, ¡pero mirabas, eso lo sabemos las mujeres!.
Te he dejado un disco de más, uno que no es tuyo, para compartir lo que escucho últimamente. Sólo para que tengas una disculpa para volver... por si no llegaran más cartas... no me entiendo...




4 comentarios:

  1. no sé si la melancolía que desprende esta entrada dejará paso a un nuevo futuro o a un futuro-pasado renovado. espero que estés bien, en todo caso.

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  2. y yo también espero que estés bien. Dime, quién olvida un dulce?? Besos

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  3. Pues glora,a veces no sirve entenderse, chica, que si se da cuenta de lo del disco y vuelve y en vez de ocho besos de esos de amiguitos os dais veinte mil de los de amantes, pues a disfrutarlo, chica, que además es conocido y eso tranquiliza, jajjaaa.

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  4. Entender, entender... ¿Para qué entender, cuando se siente?

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